REPRESIÓN, HERIDOS Y DETENIDOS

REPRESIÓN, HERIDOS Y DETENIDOS

La convocatoria para acompañar el paro en rechazo a la reforma laboral derivó en una nueva cacería policial, tal como había amenazado la ministra Monteoliva. Movilizaron la UOM, aceiteros, docentes y los partidos de izquierda. Abel Furlán pidió un nuevo paro de 36 horas para la semana que viene.

A la postal de las calles vacías por el paro, los gremios combativos decidieron sumarle otra más: la de una Plaza de los dos Congresos movilizada contra la reforma laboral. En parte, lo lograron. Miles de trabajadores, en su mayoría metalúrgicos, aceiteros, gráficos, docentes y estatales se manifestaron junto a las organizaciones sociales y los partidos de izquierda. Cuando a las dos de la tarde el oficialismo consiguió el quórum dentro del recinto, la plaza estaba bastante nutrida, a medio llenar. Pero la jornada, tal como había prometido en la previa la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, terminó de la peor manera. Entrada la tarde, con la mayoría de los gremios ya desmovilizados, la Gendarmería y la Federal entraron en acción: primero con camiones hidrantes, luego con gases lacrimógenos y finalmente con balas de goma sobre los pocos manifestantes que aún quedaban en el lugar.

La represión derivó en la clásica persecución y cacería de militantes --“terroristas” para la ministra Alejandra Monteoliva-- a cargo de la Gendarmería y la Federal. De acuerdo a la Comisión Provincial por la Memoria, hubo unos 70 manifestantes que requirieron de atención médica por las balas, los palos y los gases. Además hubo al menos ocho detenidos, entre ellos Carlos Dawlowfki, el jubilado hincha de Chacarita.