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LAS GRANDES CORPORACIONES EN CAMINO AL DEFAULT POR LAS POLÍTICAS DE MACRI. CAEMOS TODOS

2018-09-09 |

 No tienen acceso al crédito internacional. La megadevaluación impacta en pérdidas en los balances, que aleja a inversores de sus acciones. El violento ajuste cambiario aumenta la exigencia de pesos para comprar los dólares necesarios para pagar intereses y capital de su deuda externa. También registran la caída del valor bursátil de las compañías y el alza de la tasa de interés por el derrumbe de las cotizaciones de sus bonos de deuda. Las grandes corporaciones están padeciendo el mismo ahogo financiero de la economía macrista, pero sin el auxilio de un prestamista de última instancia como el Fondo Monetario Internacional. Uno de los casos más notables de esta crisis es la imposibilidad de Telecom de colocar un bono de 1000 millones de dólares en la plaza internacional en lo que va de este año, pese a que lo tenía previsto para el primer trimestre, con bancos ya contratados para esa tarea. Algunas firmas tienen espaldas financieras para transitar estos meses de estrés cambiario (como Telecom), otras están cerca de la cornisa y casi todas, si no se frena la dinámica destructiva de la crisis macrista, contabilizarán una fuerte caída de la rentabilidad en los próximos balances trimestrales y en el anual. 

La causa judicial de las fotocopias de los cuadernos Gloria agudizó la sequía de dólares para ciertas compañías que estaban con planes de emisión de deuda en el mercado internacional, además de que se abrió el riesgo a investigaciones de los organismos de control del mercado bursátil de Estados Unidos a los dueños de las firmas mencionadas. Este combo de estrangulamiento financiero está acorralando a grupos económicos, lo que explica en parte el modesto corrimiento que hicieron en estas semanas hacia posiciones críticas acerca de la forma de gestión de la crisis por parte del presidente Mauricio Macri y el devaluado mejor equipo de los 50 años, y proyectar a la vez su reemplazo a fines de 2019 con un político/a de similar ideología. Los hombres de negocios no dan muchas vueltas: una cosa es odiar a CFK y no querer que vuelva el populismo, y otra muy distinta es seguir bancando a un gobierno que exhibe ineptitud para administrar la crisis, debacle que está afectando la rentabilidad de sus compañías. 

En enero, el entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo, había terminado de agotar los dólares disponibles en el mercado internacional con la colocación de bonos por 9000 millones de dólares. Después de esa operación, ni el Gobierno ni empresas pudieron conseguir un dólar por emisión de títulos. 

La megadevaluación y su impacto en otros activos generan en el balance de las compañías una serie de quebrantos, que arroja el resultado final al rojo o a disminuir abruptamente las ganancias previstas. Las pérdidas por el ajuste cambiario se producen, principalmente, por:

1.    la diferencia de cambio: la deuda en dólares implica un mayor costo en pesos por intereses y un aumento de los pasivos por el equivalente en pesos; 

2.    las tenencias de bonos dolarizados que registran una baja de las paridades; 

3.    el mayor costo en pesos de reposición de insumos importados; y

4.    el alza de los costos por la dolarización de la tarifa de luz y gas dispuesta por el Gobierno.  

A ese cuadro de retroceso, se agrega que la imposibilidad de emitir nueva deuda en el mercado internacional pone en aprietos a las finanzas corporativas, porque esos dólares podían estar destinados a expandir sus negocios o a fortalecer el capital de trabajo. Es más inquietante cuando esos dólares eran necesarios para refinanciar vencimientos de capital y pagar intereses de su deuda. Si no los consiguen, algunas firmas pueden obtener créditos puentes porque están en condiciones de entregar potentes garantías o porque tienen buena calificación crediticia. Otras que no reúnen esas cualidades se enfrentarían a una situación de estrés financiero, con necesidad de reestructurar la deuda o, en caso extremo, declarar la cesación de pagos.

Fondos de inversión del exterior no quieren comprar ni bonos corporativos ni nuevas acciones de firmas argentinas. Los planes de colocación de esos papeles fueron postergados una y otra vez en estos meses.

La historia económica argentina de las últimas décadas muestra que en episodios muy críticos el Estado salió en auxilio de las grandes corporaciones, involucrando recursos públicos. 

El estallido de la tablita cambiaria en 1981, en un escenario de especulación financiera y endeudamiento externo muy similar al de la economía macrista, derivó en el salvataje con seguros de cambio para grupos económicos locales endeudados con el exterior. Ese mecanismo financiero implicó la estatización de la deuda externa privada. El Grupo Macri (Sideco Americana, Socma, Dragado y Obras Portuarias, RSZ Producciones, Iecsa y Manliba) participó de esa operación transfiriendo de ese modo al Estado una deuda de 170,6 millones de dólares.

 

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